StirpiaTec es una startup biotecnológica nacida en el Instituto de Investigaciones Biológicas del Conicet-Universidad Nacional de Mar del Plata que desarrolla plataformas basadas en microalgas y microorganismos para optimizar la producción de compuestos de alto valor industrial. Desde omega-3 vegano hasta soluciones para agro, energía y nuevos materiales, el proyecto combina ciencia aplicada, visión de negocio y proyección internacional.
StirpiaTec es una plataforma biotecnológica que trabaja con microalgas y otros microorganismos para generar compuestos optimizados destinados a múltiples industrias. Su propuesta apunta a resolver desafíos concretos del mercado global, como la producción de omega-3 100% vegano, antioxidantes, insumos para el agro, biocombustibles y nuevos materiales, reduciendo impactos ambientales y ampliando alternativas productivas.
El modelo no busca producir a escala final, sino desarrollar la tecnología para que otras empresas puedan hacerlo de forma más eficiente. Nacido en los laboratorios del Instituto de Investigaciones Biológicas del Conicet Universidad Nacional de mar del Plata, actualmente el proyecto se encuentra en etapa de validación y escalado tecnológico, con vínculos internacionales y participación en el programa de incubación de Atlantis, el centro de innovación de la Universidad Nacional de Mar del Plata. “Nuestra idea es producir cepas y tecnologías para que otros produzcan estos compuestos estratégicos; ahí está el verdadero impacto”, explica Franco Grande, CEO del proyecto.
DALE PLAY: Mirá la nota con Franco Grande y Eduardo Zabaleta de StirpiaTec

El trabajo silencioso y las nuevas preguntas
La biotecnología suele avanzar en silencio. No hay épica aparente en un microscopio, ni grandes gestos cuando el trabajo sucede a escala celular. Sin embargo, en esos universos invisibles se juegan algunas de las transformaciones más profundas de la economía y del futuro productivo. StirpiaTec nace justamente ahí: en la intersección entre ciencia, paciencia y la decisión —no siempre cómoda— de salir del laboratorio para impactar en el mundo real, se gesta en un lugar que ya impulsó y materializó emprendimientos biotecnológicos como Unibaio y ThermoReLeaf que ya se destacan en el mundo por su trabajo.
El origen del proyecto está profundamente ligado a la trayectoria científica de Eduardo Zabaleta, investigador formado en Mar del Plata, con años dedicados a comprender los mecanismos de la fotosíntesis, la respiración y el funcionamiento íntimo de las microalgas. Durante mucho tiempo, su trabajo, como el de tantos científicos, se expresó en papers, publicaciones y conocimiento acumulado. Hasta que apareció una pregunta distinta: ¿y si todo eso pudiera convertirse en una solución concreta para la industria?
Ese punto de inflexión no fue inmediato. Requirió maduración personal, recorrido académico y también contexto. En los últimos años, el ecosistema científico local comenzó a correrse lentamente de la investigación puramente básica hacia modelos híbridos, donde la ciencia aplicada y la creación de empresas de base tecnológica empezaron a ganar espacio. StirpiaTec es parte de esa nueva generación de proyectos que entienden que investigar también es emprender.




El salto definitivo llegó con la incorporación de Franco al equipo. Proveniente del mundo de la gestión y los negocios, su llegada aportó una pata clave: estructura, financiamiento, alianzas y visión de escalabilidad. Lo que antes era un grupo de científicos con una tecnología potente pasó a convertirse en un proyecto con rumbo empresarial. No fue un proceso automático ni exento de tensiones. Fueron dos lenguajes distintos aprendiendo a convivir: los tiempos largos del laboratorio y la urgencia del mercado.
En ese cruce se construyó una dinámica nueva. La ciencia siguió siendo el corazón del proyecto, pero ahora dialogando con decisiones estratégicas, validaciones externas y una mirada global. StirpiaTec entendió rápido que su mercado no era local ni sectorial: las microalgas que investigan en Mar del Plata tienen aplicaciones que van desde Europa hasta Asia, desde la nutrición hasta la energía, desde el agro hasta los nuevos materiales.




Hoy el proyecto avanza con una visión clara: no producir masivamente, sino desarrollar tecnología que permita a otros hacerlo mejor, de forma más eficiente y sostenible. Es una apuesta de largo plazo, consciente de los riesgos, pero también del impacto potencial. Porque en un mundo que busca nuevas formas de producir, las respuestas pueden estar en lo más pequeño. Y, a veces, también en una ciudad que empieza a mirar su ciencia como parte central de su futuro.
Equipo ganador
El desarrollo de StirpiaTec se apoya en un equipo multidisciplinario que combina ciencia, tecnología y gestión. El proyecto está liderado por Franco Grande como CEO, junto a Eduardo Zabaleta (CSO), responsable de la dirección científica; Alejandro Luque (CTO), a cargo del desarrollo tecnológico; y Juan Pablo Córdoba (COO), coordinando la operación general. Esta estructura permite que el conocimiento generado en el laboratorio se traduzca en decisiones estratégicas orientadas a escalabilidad e impacto real.
Ese trabajo empezó a recibir reconocimiento externo. En la última edición del concurso Prendete, realizada en Tandil, StirpiaTec fue uno de los proyectos premiados, destacándose entre más de cincuenta equipos por su solidez científica y proyección internacional. El reconocimiento incluyó un viaje a Silicon Valley para vinculación con el ecosistema emprendedor y tecnológico, reforzando la validación del proyecto y abriendo nuevas oportunidades de articulación global



Ser o no ser empresa
Historias como la de StirpiaTec obligan a ampliar la idea clásica de emprender. No todo nace en un garaje ni se explica con una app. En Mar del Plata, lejos de los lugares comunes, se está gestando un ecosistema donde la ciencia, la investigación y la empresa empiezan a encontrarse con más naturalidad. Y ese cruce no es anecdótico: es estratégico para el desarrollo productivo de la ciudad.
En Mardel Makers venimos siguiendo de cerca este movimiento. Proyectos de base científica que dejan de ser solo investigación para transformarse en empresas con impacto real. Equipos que entienden que publicar conocimiento es fundamental, pero que llevarlo al mercado es la forma más directa de multiplicar su valor. Stirpia Tech se inscribe de lleno en esa lógica: talento local, visión global y una apuesta concreta por convertir ciencia en soluciones.
Detrás de cada startup biotecnológica hay años de formación, de ensayo y error, de subsidios ganados y perdidos, de paciencia y de decisiones difíciles. También hay algo más difícil de medir: la voluntad de exponerse, de explicar lo complejo, de construir puentes entre mundos que históricamente estuvieron separados. Ese es, quizá, uno de los activos más importantes que hoy tiene el ecosistema emprendedor marplatense.
El futuro no se construye solo con ideas rápidas, sino con proyectos que entienden la profundidad de los problemas que buscan resolver. StirpiaTec muestra que desde Mar del Plata es posible pensar en mercados globales, en impacto ambiental, en nuevas formas de producir y en una economía más alineada con el conocimiento. Y que la innovación no siempre grita: muchas veces trabaja en silencio, pero avanza.





Ciencia, biotecnología e innovación aplicada en Mar del Plata
Esta entrevista forma parte de Biotech Makers, la sección de Mardel Makers que reúne a emprendedores, investigadores y proyectos que trabajan en la intersección entre ciencia, biotecnología e innovación productiva. Iniciativas como ThermoReLeaf y Unibaio. muestran distintos enfoques, pero una misma lógica: transformar conocimiento científico en soluciones concretas con impacto productivo y proyección desde el territorio.
Te invitamos a recorrer la sección para descubrir más historias que reflejan cómo la ciencia aplicada y la biotecnología marplatense se consolidan como parte activa del ecosistema de innovación.

