Alfar Medialunas: cómo se cocina un negocio escalable

Dos emprendedores marplatenses convirtieron un producto tradicional de la gastronomía argentina en un modelo de negocio que ya suma siete locales en España. Desde Barcelona, Mariano Martín y Valentina desarrollaron una empresa basada en procesos, tecnología y franquicias, demostrando que la combinación de visión estratégica, adaptación al mercado y una identidad bien definida puede transformar una receta emblemática en un proyecto con proyección internacional.

Lo que comenzó como una búsqueda personal de Mariano Martín y su esposa Valentina para emprender en Barcelona terminó convirtiéndose en una empresa que reinterpreta uno de los productos más representativos de la gastronomía argentina. Alfar Medialunas combina una receta inspirada en la medialuna marplatense con un modelo de negocio diseñado para crecer mediante franquicias, permitiéndoles alcanzar siete locales en distintas ciudades de España en poco más de dos años.

Detrás de esa expansión hay una estructura pensada para escalar: procesos estandarizados, capacitación permanente, análisis de datos, apoyo tecnológico y una estrategia orientada a la mejora continua. «La idea nuestra siempre fue armar algo escalable que podamos replicar. Hoy es en España, pero la misión es llevar la medialuna a todos lados», resume Mariano Martín, al explicar la visión que guía el crecimiento del proyecto.

DALE PLAY: Mirá la nota completa con Mariano Martín – CEO de Alfar Medialunas

Cómo leudar una idea

Cuando Mariano Martín llegó a Barcelona en 2020 para cursar un máster en Big Data e Inteligencia Artificial, el plan era vivir una experiencia en el exterior, no fundar una empresa gastronómica. Ingeniero industrial de formación, comenzó trabajando en compañías mientras buscaba su lugar en una ciudad que todavía le resultaba desconocida. Pero había algo que no terminaba de encajar: la inquietud de construir un proyecto propio, una actitud emprendedora que, según reconoce, heredó de su padre y que siempre estuvo presente mucho antes de pensar en una medialuna.

La idea nació casi por casualidad durante una conversación familiar. En una Barcelona donde proliferaban cafeterías de especialidad y propuestas de monoproducto, surgió una pregunta simple: ¿por qué nadie hacía una buena medialuna argentina? La respuesta no fue abrir una panadería, sino investigar, aprender un oficio desde cero y diseñar una empresa capaz de crecer. Junto a su esposa Valentina recorrieron un camino de prueba y error, buscaron asesoramiento, ajustaron recetas, profesionalizaron procesos y entendieron que el verdadero desafío no era reproducir un sabor conocido, sino adaptarlo a un mercado diferente sin perder su esencia.

Ese aprendizaje también implicó renunciar a certezas. Dejaron atrás sus carreras profesionales para asumir el riesgo de emprender en un rubro que desconocían, convencidos de que la oportunidad estaba en construir un sistema antes que un local. Con el tiempo llegaron las franquicias, la expansión hacia otras ciudades de España y una red de colaboradores que sigue enriqueciendo el proyecto con nuevas ideas. Hoy, mientras proyectan llevar la medialuna argentina a más mercados internacionales, mantienen intacta la convicción que dio origen a la empresa: demostrar que desde Mar del Plata también pueden nacer modelos de negocio capaces de competir y crecer a escala global.

La aventura de emprender lejos de casa

Emprender en otro país también obligó a Mariano y Valentina a derribar varios mitos. Si bien destacan que acceder a financiamiento bancario para iniciar el proyecto hubiera sido mucho más difícil en Argentina, descubrieron que el resto del camino estaba lejos de ser sencillo. Conseguir un local comercial implicó competir con marcas consolidadas y convencer a propietarios de apostar por un producto que prácticamente nadie conocía. A ese desafío se sumó otro igual de importante: comprender los hábitos de consumo del mercado español y adaptar la propuesta sin resignar la identidad de la medialuna argentina.

Esa lectura del mercado fue determinante para el crecimiento de la empresa. Desde el inicio entendieron que el objetivo no era conquistar únicamente a los argentinos que viven en España, sino seducir al consumidor local y a los millones de turistas que pasan cada año por Barcelona. Para lograrlo evitaron copiar un modelo argentino de manera literal y construyeron una experiencia capaz de presentar la medialuna como un producto propio, diferente del croissant y con una identidad reconocible para públicos de distintas nacionalidades.

Replicar la experiencia y explorar nuevos territorios

La siguiente etapa fue convertir esa experiencia en un sistema capaz de crecer sin depender exclusivamente de sus fundadores. Antes de ofrecer franquicias, profesionalizaron el modelo con asesoramiento especializado, documentaron procesos, desarrollaron manuales operativos y diseñaron un esquema de capacitación para garantizar que cada nuevo local reprodujera los mismos estándares de calidad. La expansión dejó de depender de abrir sucursales propias y pasó a apoyarse en una red de franquiciados que comparte la visión de la marca.

Lejos de concebir la franquicia como una simple licencia comercial, Mariano la define como una construcción colectiva. Los nuevos socios reciben formación en el producto, en la historia de la empresa y en los procesos de trabajo, pero también aportan observaciones que permiten mejorar la operación, incorporar nuevos productos y ajustar la experiencia del cliente. Esa retroalimentación permanente, combinada con el uso de tecnología y análisis de datos, terminó consolidando un modelo de negocio pensado para aprender, adaptarse y escalar.

El gen emprendedor cruza el atlántico

Hay emprendimientos que nacen para resolver una necesidad puntual y otros que terminan representando una forma de pensar. En Mardel Makers buscamos esas historias porque creemos que el verdadero valor no está únicamente en el producto, sino en las personas capaces de imaginar modelos que generan trabajo, abren mercados y proyectan el talento marplatense más allá de las fronteras.

La historia de Mariano y Valentina forma parte de una comunidad de emprendedores que entiende que innovar no siempre significa inventar algo nuevo. Muchas veces significa mirar un producto de todos los días con otros ojos, diseñar una mejor manera de llevarlo al mundo y animarse a construir empresa donde otros solo ven una oportunidad comercial.

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Producción, diseño e innovación productiva en Mar del Plata

Esta entrevista forma parte de Product Makers, la sección de Mar del Makers que reúne a emprendedores y proyectos enfocados en el desarrollo de productos reales, el diseño aplicado, la producción y la construcción de industria desde el territorio.

Iniciativas como Mar del Plata Gin  o Deseado Brewing muestran distintos recorridos, pero una misma convicción: transformar ideas en productos, aprender en el proceso y escalar con identidad productiva local. Te invitamos a recorrer la sección para conocer más experiencias que reflejan cómo el hacer productivo, el talento argentino y la industria marplatense se convierten en motores de desarrollo y futuro.

Mardel Makers es una plataforma editorial independiente dedicada exclusivamente a la producción de contenidos originales sobre emprendedores, innovación y desarrollo productivo de Mar del Plata. Su única actividad es el periodismo y la creación de contenido editorial. El proyecto es financiado únicamente por empresas e instituciones del sector privado que creen en el espíritu emprendedor de los marplatenses.

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