Mientras la publicidad mutaba a una velocidad cada vez más salvaje, Bondi logró algo que pocas agencias consiguen: adaptarse sin perder identidad. La agencia marplatense fundada por Alejandro Solari cumple 15 años atravesando todas las transformaciones de la industria, desde los avisos gráficos y jingles radiales hasta realities multiplataforma, inteligencia artificial y campañas pensadas para audiencias que cambian mes a mes. Eduardo Dulin y Eduardo Agoubordes repasaron cómo evolucionó el oficio creativo, el vínculo humano con los clientes y la necesidad permanente de reinventarse en una ciudad que también busca construir su propia voz dentro de la economía del conocimiento argentina.
Bondi se consolidó en Mar del Plata como una agencia capaz de combinar creatividad, estrategia y adaptación tecnológica en una industria que cambió por completo durante los últimos quince años. Desde campañas tradicionales hasta realities multiplataforma, desarrollo de identidad visual, diseño de marcas y generación de contenido digital, la agencia trabaja sobre un objetivo que atraviesa toda su historia: construir relatos capaces de conectar emocionalmente con las personas en un ecosistema donde la atención dura cada vez menos.
Con una estructura hoy mucho más profesionalizada y segmentada que en sus comienzos, Bondi evolucionó junto a las necesidades de sus clientes y a los nuevos canales de comunicación. “Antes una campaña podía durar un año; hoy las ideas cambian mes a mes porque la velocidad te come”, explicó Eduardo Agoubordes. En paralelo, Eduardo Dulin destacó cómo la tecnología transformó el oficio publicitario: “Trabajamos con mucha tecnología y es un aprendizaje constante. Cambiaron los canales, cambió el mercado y ahora también aparece la inteligencia artificial como una herramienta más”.
DALE PLAY: Mira la entrevista completa realizada a Eduardo Dulin y Eduardo Agoubordes de Bondi Publicidad.

El camino de «Los Eduardos»
Hay algo profundamente marplatense en la historia de Bondi. No nació desde una estructura corporativa gigantesca ni desde una oficina vidriada de Buenos Aires. Nació desde el oficio, desde el hacer cotidiano, desde gente que aprendió trabajando mientras la industria cambiaba abajo de sus pies. Y quizás por eso lograron sobrevivir a algo que en publicidad suele ser letal: quedarse quietos.
Eduardo Dulin llegó cuando la agencia todavía se llamaba Audio Creativo. Venía de estudiar diseño gráfico en la Escuela Martín Malharro y entró casi como entra cualquiera a los lugares que después terminan marcándole la vida: por un dato de un profesor. Su primer desafío fue diseñar un aviso para una marca local que todavía estaba creciendo. Años después, esa lógica de resolver problemas creativos se transformaría en campañas, identidades visuales, jingles, camisetas deportivas y proyectos cada vez más complejos.
Del otro lado, Eduardo Agoubordes aterrizó en Bondi en pleno nacimiento del trabajo de community manager, cuando Facebook todavía parecía una herramienta experimental más que un negocio multimillonario. Había estudiado Comunicación Social en FASTA y encontró en la agencia un espacio donde podía mezclar creatividad, narrativa y estrategia. Entró para manejar redes sociales y terminó participando en campañas integrales, formatos audiovisuales y proyectos que ni siquiera existían cuando empezó su carrera.
En el medio pasaron quince años donde la publicidad dejó de parecerse a sí misma. Los avisos gráficos perdieron protagonismo, las redes sociales aceleraron todo y las campañas dejaron de durar meses para empezar a vivir apenas algunos días. Bondi tuvo que adaptarse a esa velocidad sin romper algo esencial: el vínculo humano con los clientes y la obsesión artesanal por las ideas.
Ese proceso también los empujó a explorar territorios inesperados. Dulin empezó a desarrollar tipografías propias, una disciplina obsesiva donde cada letra tiene personalidad y equilibrio. Agoubordes encontró en la escritura y el diseño de juegos otra manera de pensar experiencias narrativas. Y la agencia comenzó a probar formatos nuevos para la ciudad, como el reality multiplataforma desarrollado para Ripsa, un experimento que mezcló televisión, streaming, redes y storytelling comercial en una escala poco habitual para el ecosistema local.
Pero detrás de todas esas transformaciones aparece una constante: la cultura interna construida alrededor de Alejandro Solari, fundador de Bondi y figura silenciosa dentro de la agencia. Más que imponer verticalidades, Solari impulsó una lógica donde las ideas circulan, se discuten y se prueban. A veces con errores, otras con aciertos, pero siempre avanzando. En una industria donde copiar fórmulas parece el camino fácil, Bondi eligió algo bastante más incómodo: seguir reinventándose antes de quedarse vieja.



Creatividad marplatenses
Historias como la de Bondi ayudan a entender algo que muchas veces pasa desapercibido en Mar del Plata: detrás de cada marca, campaña, producto o emprendimiento que logra crecer, existe una red silenciosa de creatividad, estrategia y trabajo profesional que también forma parte de la economía real. Porque cuando se habla de desarrollo productivo, innovación o talento argentino, no todo ocurre dentro de una fábrica o un laboratorio. También hay industrias creativas capaces de generar valor, construir identidad y potenciar empresas locales desde el conocimiento.


En Mardel Makers buscamos justamente eso: documentar a las personas, equipos y proyectos que están ayudando a transformar la ciudad desde distintos lugares. Desde la tecnología hasta la publicidad, desde la biotecnología hasta el diseño, desde los nuevos emprendedores innovadores hasta las empresas que aprendieron a evolucionar antes que el mercado. Porque si Mar del Plata quiere consolidarse como un nodo productivo del futuro, también necesita visibilizar a quienes vienen creando, comunicando e imaginando esa transformación mucho antes de que estuviera de moda hablar de ecosistema emprendedor.
Creatividad, diseño y cultura emprendedora en Mar del Plata
Esta nota forma parte de Creative Makers, la sección de Mar del Makers que reúne a emprendedores y proyectos donde la creatividad es el eje central del hacer. Diseñadores, creadores, comunicadores y productores culturales comparten aquí recorridos distintos, pero una misma lógica: convertir ideas en proyectos concretos, profesionalizar la creatividad y generar valor desde la identidad y el territorio.
Casos como el uso de la IA por Mauro Bianchi y el uso del audio del Martín Etchevarria del Podcast Martes de Misterio son dos buenos ejemplos de la creatividad marplatense. Te invitamos a recorrer la sección para descubrir más historias que reflejan cómo la creatividad marplatense se organiza, se potencia y se proyecta como parte activa del ecosistema emprendedor.

