La Biorregión Pampa Atlántica participó en Euskadi del encuentro internacional RITA, una red que conecta territorios de América Latina y Europa para impulsar nuevas formas de comercio, cooperación y desarrollo económico con impacto.
Una delegación de la Biorregión Pampa Atlántica participó del segundo encuentro internacional de RITA en Euskadi, una red global que promueve nuevas formas de comercio y desarrollo territorial basadas en el impacto social, ambiental y económico.
Entre los representantes argentinos estuvieron la empresaria B Déborah Sabsay, una de las impulsoras de la construcción regional, Pablo Miozzi, integrante de la Incubadora de Empresas de la Universidad FASTA, y autoridades de la Unión del Comercio, la Industria y la Producción de Mar del Plata (UCIP), quienes compartieron la visión que busca posicionar a Mar del Plata y su área de influencia dentro de una red internacional de territorios innovadores.

Una región que busca competir de otra manera
Para Sabsay, la participación en RITA representa la consolidación de un trabajo de construcción colectiva. «La Biorregión Pampa Atlántica está conformada hace un año, pero es algo que se viene trabajando desde hace más de diez años para poder construir esta visión común de territorio.»
La dirigente señaló que la región reúne a Mar del Plata y distintas localidades de su entorno productivo bajo una misma estrategia de desarrollo, buscando ordenar capacidades que ya existen y proyectarlas internacionalmente. «Nos hemos inspirado en otras regiones que ya vienen recorriendo este camino y entendemos que tenemos una gran oportunidad para visibilizar las enormes cosas que ya están ocurriendo en nuestro territorio.»
Según explicó, uno de los principales desafíos es pasar de iniciativas dispersas a una lógica regional capaz de generar escala, articulación y proyección internacional. «La biorregión se conformó para organizarse y para que las soluciones que ya existen en nuestro territorio puedan expandirse a nivel global.»
Para Sabsay, la competitividad futura no dependerá únicamente de producir más o vender más. La diferencia estará en la capacidad de conectar empresas, universidades, gobiernos y organizaciones sociales alrededor de objetivos comunes. «Estamos trabajando de manera sistémica y multiactoral porque entendemos que esos son los actores que conforman el mercado.»
La experiencia vasca fue uno de los ejemplos que más llamó la atención de la delegación argentina. Allí, la competitividad territorial no se construye desde un único sector, sino a partir de décadas de articulación entre conocimiento, industria, innovación y planificación.


El rol de la universidad en la economía que viene
Desde la mirada académica, Pablo Miozzi planteó que la construcción de una región competitiva exige repensar la formación de los profesionales que liderarán los próximos años. «Tenemos que pensar cómo formamos a los profesionales del futuro, profesionales capaces de honrar valores como la regeneración, la solidaridad y la construcción colectiva.»
Para el referente de FASTA, las universidades ya no pueden limitarse a transmitir conocimientos técnicos. Deben transformarse en actores activos del desarrollo territorial. «La academia también es un actor del mercado. Forma el mercado, lo transforma y tiene la responsabilidad de regenerarlo.»
Miozzi destacó además que el ecosistema científico y universitario regional tiene un papel clave para fortalecer la competitividad del territorio mediante investigación aplicada, innovación y generación de soluciones concretas. «Tenemos mucho para aportar en el diseño de políticas públicas, en la creación de soluciones innovadoras y en la construcción de un modelo de desarrollo con lógica de sostenibilidad y regeneración.»
En ese sentido, sostuvo que la cooperación entre universidades, empresas y gobiernos será uno de los activos más importantes para el crecimiento regional. «Estamos hablando de generar nuevo y mejor conocimiento, pero también de aprender desde las prácticas reales que ocurren en los territorios.»
DALE PLAY: Mirá la entrevista que realizamos con Deborah Sabsay y Pablo Miozzi desde San Sebastián donde nos dan un balance del viaje.
Cuando las instituciones vuelven a estar en el momento fundacional
La presencia de UCIP en el encuentro también tiene una lectura que trasciende la agenda puntual del viaje.
A lo largo de más de ocho décadas, la entidad empresaria acompañó algunos de los principales procesos de transformación económica de Mar del Plata. Participó en la construcción de consensos que impulsaron el desarrollo del Parque Industrial General Savio, acompañó la consolidación de la primera casa de altos estudios, la Universidad Nacional de Mar del Plata y, hace más de veinte años, fue una de las organizaciones que comenzó a impulsar una agenda vinculada a la economía del conocimiento cuando todavía era un concepto emergente para gran parte del ecosistema productivo local, hoy ATICMA, la institución que nuclea al sector reconoce el rol aún vigente de la UCIP.
La capacitación fue otro de los ejes permanentes de su trayectoria. Durante décadas, la institución promovió programas de formación para empresarios, trabajadores y dirigentes, bajo una premisa que hoy vuelve a aparecer en el debate sobre competitividad territorial: el conocimiento es una de las principales herramientas para crear desarrollo sostenible.
Por eso, su participación en la construcción de la Biorregión Pampa Atlántica puede interpretarse como la continuidad de una lógica histórica: acompañar los momentos en que la ciudad busca ampliar sus capacidades para competir, crecer y proyectarse hacia el futuro.



Durante su estadía en el País Vasco, el presidente de UCIP, Blas Taladrid, junto a la prosecretaria Adriana Ferreyro, mantuvieron una reunión de trabajo con autoridades de la Cámara de Comercio de Bilbao, una institución con 140 años de trayectoria.
El encuentro permitió intercambiar experiencias sobre internacionalización empresarial, formación ejecutiva, innovación y sostenibilidad, áreas en las que la entidad vasca desarrolló modelos de referencia para el sector productivo europeo.
La imagen tiene una carga simbólica particular: una institución marplatense de más de 80 años dialogando con una organización europea de 140 años sobre cómo preparar empresas, dirigentes y territorios para los desafíos de las próximas décadas. «Es un gran paso para empezar a establecer una agenda en común que nos permita adoptar muchas de las capacidades desarrolladas por esta cámara con 140 años de historia» comentó Taladrid.

Una conversación global entre territorios
El encuentro reunió representantes de distintas regiones del mundo que comparten desafíos similares.
Beatriz Tinajero, presidenta de la Asociación de Hoteles de Cozumel, resumió la experiencia con una frase que atravesó gran parte de las jornadas: «Estamos construyendo juntos el nuevo futuro.»
Desde Chiapas, la directora universitaria Susana Sosa Silva destacó la necesidad de impulsar iniciativas sostenibles que mejoren la calidad de vida de las comunidades. «Estoy convencida de que este movimiento ayuda a comprender el valor de los proyectos sostenibles para América Latina.»
Por su parte, Fabiana Mena, presidenta de Fundación Gran Chaco, remarcó la oportunidad que representan estos espacios para abrir nuevas relaciones comerciales. «Estamos generando acuerdos que pueden producir impacto social y ambiental positivo y abrir oportunidades para nuestras regiones.»
Desde Guatemala, Emiliana, integrante de la red RITA, aportó una de las definiciones más comentadas del encuentro. «Las personas viven en los territorios, no en los países.»
La funcionaria vasca Mónica Bedreira destacó el protagonismo creciente de las regiones frente a los desafíos globales. «Las regiones tenemos mucho que decir. Somos quienes conocemos las necesidades reales de nuestras comunidades y podemos impulsar transformaciones concretas.»





Competitividad, confianza y desarrollo
Las reflexiones finales estuvieron a cargo de dos referentes internacionales que aportaron una mirada estratégica sobre el futuro de los territorios.
Javier Cortés Fernández, director de la Agencia Vasca de Cooperación y Solidaridad, afirmó que la sostenibilidad ya forma parte de las variables centrales de competitividad. «Ningún actor puede responder solo a los desafíos que tenemos hoy.»
Además, sostuvo que las empresas capaces de generar confianza, construir alianzas y demostrar una gobernanza sólida serán las mejor posicionadas para atraer inversiones e innovar. Según explicó, la sostenibilidad ya no se mide únicamente por su impacto ambiental. También es un indicador de calidad institucional, capacidad de gestión y preparación para operar en escenarios complejos.



Por su parte, Víctor Viñuales, cofundador de ECODES, definió al comercio internacional como uno de los grandes aceleradores de la transformación global. «El comercio puede ser el mayor acelerador del cambio cuando genera impacto positivo.» Al referirse específicamente a la Biorregión Pampa Atlántica, destacó la diversidad económica de la región como una de sus principales fortalezas. «La biodiversidad económica también es una fortaleza.»
El especialista señaló que la convivencia entre actividades como la pesca, el turismo, la industria, la economía del conocimiento y la producción agroindustrial constituye una ventaja estratégica que debe preservarse y potenciarse.


Una oportunidad para Mar del Plata
Más allá del encuentro internacional, la participación de la Biorregión Pampa Atlántica deja una señal relevante para el ecosistema regional.
La discusión ya no gira únicamente en torno a atraer inversiones o generar actividad económica. La conversación global comienza a centrarse en cómo los territorios organizan su talento, conectan actores y transforman capacidades locales en ventajas competitivas sostenibles.
En distintos momentos de su historia, Mar del Plata construyó herramientas que modificaron su perfil productivo: un parque industrial, una universidad propia, instituciones de capacitación, una agenda de economía del conocimiento y redes de articulación entre actores públicos y privados.
La pregunta que sobrevuela ahora es si la Biorregión Pampa Atlántica puede convertirse en el próximo gran capítulo de esa construcción colectiva.
Si eso ocurre, dentro de algunos años tal vez este viaje a San Sebastián sea recordado no como una misión institucional más, sino como uno de los momentos en que la región empezó a pensarse a sí misma de una manera diferente.
Innovación y trabajo coordinado que impulsan a la región
Esta nota forma parte de Región Maker, la sección de Mardel Makers dedicada a documentar las empresas, instituciones, universidades y personas que construyen capacidades para el desarrollo de Mar del Plata y la Biorregión Pampa Atlántica.
Mar del Plata, Tandil, Balcarce, Maipú, General Madariaga, Miramar, Necochea y otras localidades conforman un entramado de conexiones productivas, educativas, científicas y empresariales que impulsan el desarrollo del sudeste bonaerense y fortalecen la competitividad territorial de la región.
Mardel Makers es una plataforma editorial independiente de producción 100% original que visibiliza historias, proyectos e iniciativas vinculadas a la innovación, el emprendedorismo, la economía del conocimiento, la industria y el desarrollo regional. Su trabajo es posible gracias al acompañamiento de empresas e instituciones que creen en el talento, la capacidad emprendedora y el potencial transformador de Mar del Plata y su región.

