Desde Santa Celina, María Eugenia Krause cultiva algo más que alimentos: cultiva memoria. Su huerta ha logrado el sello Slow Food Farm. Hace unos años sumó su talento como chef a Asian Ghetto , una creación de Victoria Ortemberg, la cantina es una pieza fundamental de la alta cocina marplatense. La cocinera rescata sabores prehispánicos y semillas olvidadas, combinando docencia, territorio y conciencia ambiental. Su huerta biodinámica, gestionada junto a agricultoras locales, se convirtió en un símbolo de la nueva gastronomía marplatense que mira al pasado para construir futuro.
En una mañana fresca en Santa Celina, entre las lomadas que miran al mar, María Eugenia Krause nos recibe rodeada de huertas y aromas. Es la creadora de Asian Ghetto, una de las experiencias gastronómicas más singulares de Mar del Plata, pero antes que chef se define como guardiana de semillas. “Nos convencieron de que no tenemos tiempo para cocinar, imaginate para cultivar —dice—. Pero sin producto no somos nada. Sin el agricultor no hay cocinero”.
Nacida en capital y criada entre Comodoro Rivadavia y Misiones, María Eugenia lleva en su sangre una mezcla de raíces alemanas y guaraníes que se traduce en su cocina. “Mi abuela me enseñó a cocinar a los cuatro años. El primer plato fue el kibebe, una polenta de choclo y zapallo que hacíamos en olla de hierro y a leña. Era una ceremonia, la forma que teníamos de comunicarnos”, recuerda. Esa conexión temprana con el alimento marcaría su camino.
DALE PLAY: Mirá la nota y conocé la huerta de la cocinera y agricultora María Eugenia Krause

Su recorrido profesional comenzó en la hotelería, fascinada por el arte del servicio, pero pronto descubrió que algo faltaba: “En las escuelas de cocina no había ni maíz ni mandioca. Todo era cocina francesa. Me di cuenta de que nuestra identidad estaba ausente”, cuenta. Desde entonces, dedicó más de dos décadas a recuperar la historia alimentaria de América del Sur, uniendo antropología, arqueología y gastronomía. “Lo que comemos tiene alma —dice—. Cada semilla tiene ADN del territorio, cuenta una historia del clima, de la tierra, de la gente que la cuida”.




Hoy, su huerta biodinámica en Santa Celina, desarrollada junto a las agricultoras Soledad Laguarde y Luz Delorenzini, produce hojas, hortalizas y especias que abastecen directamente a la cantina. “Pensamos el alimento desde el bancal”, explica. En Asian Ghetto se cocina con harina molida en piedra de Tandil, pollo orgánico, pesca local y productos de estación. “Kilómetro cero no es una moda —aclara—. Es territorio. Es saber de dónde viene cada cosa.”



Su trabajo fue reconocido por el movimiento Slow Food y por el Honorable Concejo Deliberante como “Mujer Innovadora”. Aunque ella resta protagonismo: “Uno no está solo. Somos varios los que venimos trabajando por esto. Yo solo sigo el camino que empezó mi abuela”. Su mensaje final es simple y poderoso: “Cuidar la semilla es cuidar el futuro. Lo que plantamos hoy tal vez no lo veamos, pero otros sí. Y eso ya vale todo”.

Innovación con impacto en Mar del Plata
Mardel Makers es una plataforma editorial que visibiliza el ecosistema emprendedor, productivo y creativo de Mar del Plata.
Los emprendimientos que integran la sección Eco Makers comparten una mirada común: crear valor económico sin perder de vista el impacto social y ambiental. Desde modelos productivos sustentables hasta proyectos de innovación con propósito, estos emprendedores forman parte de una nueva generación que está redefiniendo la forma de hacer empresa en Mar del Plata.
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