En una ciudad que se reinventa todo el tiempo, Maximiliano Cecive creó SUMI: una plataforma que combina e-commerce y CRM para modernizar las redes de suministro de frutas y verduras. Ganador del primer Intecmar y marplatense de pura cepa, busca reducir desperdicios, mejorar la eficiencia y democratizar el acceso a la tecnología desde el celular. ¿Dónde? En los mercados mayoristas de Argentina y, pronto, del mundo.
En el mundo frutihortícola, donde el lápiz y el papel siguen siendo aliados de batalla, Maximiliano Cecive decidió tender un puente entre la tradición y la innovación. Nieto de productores y verduleros, Maxi combina el oficio de tres generaciones con su formación en Ingeniería Industrial para crear SUMI, una herramienta que propone transformar la manera en que se gestionan los mercados mayoristas. “Hoy en Argentina se tiran dos millones de toneladas de alimentos al año. Eso son diez mil platos de comida por minuto”, advierte. Y con su plataforma apunta a revertir el problema desde la raíz: la falta de información para decidir.
DALE PLAY: Mirá la entrevista a Maxi Cecive, fundador de SUMI, la plataforma que revolucionará al sector frutihortícola.


ACCESO PARA TODOS
SUMI nació para eso: integrar en un solo sistema la gestión de productos, stock, clientes y proveedores, desde un celular y con un modelo freemium que permite comenzar sin inversión inicial. Así, Cecive quiere democratizar el acceso a la tecnología en un sector que, según él mismo describe, aún vive entre libretas y gritos al fondo de los puestos para preguntar cuánto debe un cliente. “Un puestero podría ahorrarse hasta 150 minutos de trabajo por día si gestionara bien su negocio. Hoy muchos no lo hacen porque no tienen cómo”, asegura.



ADAPTARSE AL USUARIO
La herramienta avanza por etapas, acompañando la madurez tecnológica de los usuarios. Desde el productor hasta el changador, todos pueden entrar en el ecosistema SUMI para optimizar lo que hacen. “Queremos que un puestero pueda administrar su negocio como un gran comercio: saber el saldo del cliente, registrar pedidos, evitar sobreabastecimientos y hasta vincularse con otros para optimizar los fletes”, explica. Con la misma lógica, SUMI planea saltar de los mercados de Argentina a los de Brasil, Uruguay, Chile… y más allá.



DEL LAPIZ Y PAPEL A LA PANTALLA
El desafío, reconoce Cecive, no es sólo técnico: es cultural. “Más difícil que desarrollar el software es evangelizar. Pero cuando demostrás que ganan plata o ahorran tiempo, la tecnología empieza a adoptarse”. Por eso insiste en poner el foco en el proceso y no sólo en el resultado. “Lo importante es estar presente, construir diálogo y medir cada paso. Así los resultados llegan solos”, concluye el marplatense que, con la cabeza en los datos y el corazón en el puesto, sueña con un futuro donde el alimento no se desperdicie y el trabajo rinda más y mejor.



Una nueva generación de emprendedores tecnológicos
Los proyectos que integran Tech Makers comparten una mirada común: usar tecnología, datos e innovación digital para crear soluciones escalables, eficientes y con impacto real. Desde startups de software hasta desarrollos basados en inteligencia artificial y plataformas digitales, estos emprendedores forman parte de una nueva generación que está posicionando a Mar del Plata como un polo tecnológico en crecimiento.
Junto a otros proyectos de tecnología aplicada al agro que integran Tech Makers, esta iniciativa forma parte de una nueva generación de soluciones que combinan automatización, robótica e innovación para optimizar procesos productivos. Emprendimientos como Camet Robótica, Pastech y Sumi muestran cómo la tecnología desarrollada en Mar del Plata puede impactar en sectores tradicionales con alto potencial de crecimiento.
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